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El grupo reduce ingresos un 44% en su primer trimestre por el Covid y lanza un plan a 3 años para duplicar el peso del canal online. Abrirá 450 tiendas y cerrará más de 1.000.

Inditex lanza un ambicioso plan para acelerar su digitalización y anticiparse a los cambios en el consumo generados por la crisis del Covid-19, cuyo impacto ha provocado las primeras pérdidas trimestrales en la historia de la compañía, con unos números rojos que ascendieron a 409 millones desde febrero hasta abril.

El grupo textil invertirá durante los próximos tres años 2.700 millones de euros con el objetivo de duplicar el peso de la venta online en sus cuentas, integrar al completo sus plataformas digitales y sus tiendas físicas y avanzar en sus compromisos de sostenibilidad. El plan pretende que la venta online suponga el 25% de los ingresos en 2022, frente al 14% que representó en 2019, y dedicará al menos 1.000 millones a este objetivo.

Además, la compañía pretende invertir otros 1.700 millones en la integración total de sus canales de venta. Con la base de su tecnología RFID, que permitirá ya este año que todas sus enseñas trabajen con un stock único (en digital y tienda), el grupo ha desarrollado una plataforma propia, Inditex Open Platform, que promete fuertes mejoras de eficiencia y una nueva experiencia de compra.

El mercado, que ya había descontado las pérdidas, celebró ayer la nueva estrategia con un crecimiento de Inditex en Bolsa del 1,91%.

Una empresa más digital

El plan irá acompañado del cierre de entre 1.000 y 1.200 tiendas de pequeño tamaño entre 2020 y 2021, la mayoría de sus enseñas dedicadas a un público más joven. Está previsto que entre 250 y 300 de estos cierres sean en España, aunque la empresa ha asegurado que no destruirá empleo y ofrecerá una alternativa a los trabajadores de las tiendas afectadas por su clausura.

En paralelo, Inditex prevé abrir alrededor de 150 tiendas al año entre 2020 y 2022, lo que supondría 450 establecimientos nuevos y finalizar el periodo con entre 6.700 y 6.900 tiendas, frente a las 7.412 actuales.

El grupo prevé así aprovechar la actual crisis para adelantar el final de su plan de optimización de tiendas iniciado en 2012. Su estrategia se ha basado en apostar por establecimientos de gran tamaño y situados en localizaciones prime para ampliar el rol de las tiendas, algo clave para su impulso digital.

Inditex quiere que sus establecimientos físicos jueguen un papel más importante en la venta online gracias a su digitalización, su utilización como almacenes urbanos desde los que gestionar repartos y su función como showrooms desde los que dar a conocer sus colecciones y potenciar su marca. Esto sólo es posible con tiendas de gran tamaño. «Vamos a poner el foco en las tiendas de mayor calidad, que son las más preparadas para desarrollar nuestros objetivos estratégicos», dijo ayer Pablo Isla, presidente de Inditex.

El impacto del Covid

El grupo ha realizado esta actualización estratégica coincidiendo con las primeras pérdidas de su historia en un trimestre. El cierre masivo de tiendas provocado por el Covid, que llegó a afectar al 88% de sus tiendas, provocó una caída de la facturación del 44% en su primer trimestre fiscal, de febrero a abril, hasta los 3.303 millones. La cifra, en línea con las previsiones de los analistas, implica que el descenso superó el 80% en la segunda mitad del trimestre, ya que el grupo adelantó una caída del 5% entre febrero y mediados de marzo.

Inditex ha perdido 2.624 millones en ventas en el trimestre, pese a que sus ventas online han crecido un 50% respecto al mismo periodo del año pasado, y un 95% si sólo se considera abril. La empresa indicó ayer que en mayo sus ventas comparables bajaron un 51%, pero el descenso se redujo al 34% en la primera semana de junio y fue de sólo el 16% en los mercados donde las tiendas ya han empezado a reabrir. La empresa espera, por tanto, un segundo trimestre -de mayo a julio- todavía muy impactado por el Covid, aunque en menor medida que el primero.

Inditex reaccionó a la caída de sus ventas ajustando sus gastos. La compra de prendas bajó un 43%, un ahorro de 1.028 millones, lo que amortiguó la caída del margen bruto hasta el 58,4%, sólo 1,1 puntos menos. En cambio, los gastos operativos se redujeron en menor medida, un 21%, es decir, en 400 millones, por la negativa de la empresa a realizar un ERTE en algunos mercados como España y porque aún no se ha visto todo el efecto de la renegociación de sus alquileres. Esta situación provocó un descenso del ebitda del 71%, hasta 484 millones, con un desplome del margen del 28,3% al 14,6%.

Provisiona 308 millones

El resultado operativo (ebit) fue de 508 millones negativos, en gran parte por la provisión de 308 millones realizada ante las depreciaciones previstas por el plan de cierre de tiendas. El pago de menos impuestos redujo las pérdidas netas a 409 millones, frente al beneficio de 736 millones que obtuvo en el primer trimestre de 2019. Sin el impacto de la provisión, el resultado neto negativo habría sido de 175 millones, mejor de lo previsto por los analistas, que vaticinaban en algún caso unas pérdidas de más de 600 millones.

El grupo sigue teniendo una situación financiera muy sólida, aunque ésta también se ha resentido. Inditex tenía a finales de abril una posición financiera neta de 5.752 millones, un 14% menos que un año antes.

APLAZA UN AÑO EL DIVIDENDO EXTRAORDINARIO

El consejo de Inditex propondrá a la junta del grupo, que se celebrará el próximo 14 de julio, el reparto de un dividendo ordinario de 0,35 euros brutos con cargo a reservas de libre disposición, según informó ayer el grupo a la CNMV. El abono, que se realizará el 2 de noviembre, supondrá mantener el pago ordinario realizado el año pasado, pero la remuneración total al accionista bajará, ya que el grupo ha decidido retrasar un año el abono de su dividendo extraordinario. Su reparto, que asciende a 1 euro, debía realizarse en 2019, 2020 y 2021. Inditex ya pagó 0,22 euros el año pasado, pero los 0,78 euros restantes no se abonarán como estaba previsto, sino en 2021 y 2022, y aún no se conoce cómo se repartirá el pago cada año. La junta también reelegirá a tres consejeras: Flora Pérez, Anne Lange y Denise Patricia Kingsmill.

FUENTE: EXPANSIÓN

11 de Junio de 2020

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