En Artículos de divulgación

CONSEJOS A LOS EMPRENDEDORES

Antes de iniciar un nuevo negocio examínate a ti mismo, luego la naturaleza de lo que vas a emprender y, finalmente, a aquellas personas que te acompañan en el negocio sean o no familiares.

  • Tantea tu capacidad para emprender dicho proyecto. Pues sobrevaloramos nuestra inteligencia, sobrepasamos la disponibilidad de nuestro patrimonio e incluso nuestra resistencia física.
  • Si eres muy tímido e inflexible, iracundo y temerario no debes iniciar un proyecto empresarial. No servirás para dirigir la empresa si eres persona malsufrida y altanera.
  • No debemos entrar en un negocio del que sea difícil salir por las muchas barreras que le encarcelan, sobre todo legales. Entra en un negocio en que se pueda esperar con certidumbre su fin.
  • Debes seleccionar muy bien al personal para que sea digno de confianza pues le confiamos parte de nuestra vida y mucho de nuestro tiempo.
  • Mira si tu carácter es más adecuado para un negocio o si es más apto para la contemplación.
  • Elige socios vacíos de codicia, pues la codicia prende y daña a la empresa y a sus socios. No te alíes en una empresa con gentes ya corrompidas. Haz una selección que no sea fastidiosa. No elijas a alguien bueno pero pesimista porque agarrará tu tranquilidad.
  • No debemos abrir un negocio con socios falsarios, avaros, ladrones, más vale tener socios desnudos.
  • Sin parsimonia no crecerá tu empresa. Sin templanza no transformarás tu pobreza en riqueza porque el negocio no prosperará.
  • Si ganas dinero en el negocio olvídate del lujo; los tufos y los copetes. Aumenta la continencia, templa el deseo de gloria, practica la frugalidad y satisface tus deseos con remedios poco costosos.
  • Concéntrate y reduce el frente de batallas para que tus esfuerzos no caigan en el vacío.
  • Acostúmbrate a vivir en morada estrecha y a no comer servido por criados.
  • No olvides que la empresa es servidumbre, que lo estrecho se puede ensanchar y que la dureza se puede ablandar.
  • Si triunfas con tu empresa no te encarames porque puedes estar a punto de caer desde un despeñadero.
  • Prepárate con humanidad y mansedumbre para afrontar los cambios de la fortuna con más fortaleza y seguridad.

Si pudieras seguir estas advertencias en tu negocio quizás pueda ayudarte la Fortuna.

José Javier Rodríguez Alcaide

Catedrático Emérito

Universidad de Córdoba

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