En Artículos de divulgación

FRATÍA Y PROTOCOLO FAMILIAR

En la Grecia clásica era frecuente relatar las incidencias de familias notables.

Una familia extraña fue la de Edipo y Yocasta quienes formaron pareja, capaces de concebir y procrear cuatro hijos. La excentricidad de esta familia nace del siguiente hecho: Yocasta era madre de Edipo y luego su esposa tras este dar muerte a su padre Layo sin saber quién era.

Ese Edipo, incapaz de soportar el horror del parricidio y del incesto, se quemó los ojos, abandonó la ciudad para vagar como pordiosero, atendido por su hija Antígona. Edipo desconocía la identidad de sus padres, Layo y Yocasta, porque Layo abandonó a Edipo, lo dejó en manos de un sirviente que lo entregó a un pastor, por temor al presagio que anunciaba que moriría a manos de su propio hijo.

Esta ignorancia permitió a esta pareja incestuosa, desconocedora del incesto, vivir y procrear a cuatro hijos: Eteocles y Polinices, varones y las hijas Ismene y Antígona. Con el transcurso del tiempo, conocedor del incesto, Edipo se autodesterró y los hijos varones se enfrentaron para lograr el poder del reino de Tebas.

Los hermanos decidieron repartirse el reino de Tebas tras un pacto en el que se acordaba que cada uno de ellos tomaría el poder alternativamente cada año. Tras el primer reinado de Eteocles, Polinices, el pendenciero, reclamó el cumplimiento del pacto y Eteocles se negó porque Polinices había escogido para sí mismo varios tesoros, entre ellos el collar y el peplo de Harmonía.

Eteocles expulsó de Tebas a su hermano Polinices quien años más tarde luchó contra Eteocles para recuperar el reino de Tebas tras largo asedio.

Los hermanos se retaron para resolver el pleito y en la lucha los dos murieron. El trono de Tebas cayó en manos de Creonte, hermano de Yocasta y tío de los hermanos enfrentados. Creonte dio sepultura a Eteocles y se negó a que fuera sepultado Polinices por traidor y haber luchado contra su patria. Desobedeciendo a Creonte Antígona dio sepultura a su hermano Polinices y ella fue encerrada viva en una tumba.

Salvando las distancias de este relato, sucede que en algunas familias empresarias acontecen, a veces, enfrentamientos entre hermanos cuando el padre se jubila o mueren los fundadores de la empresa. Muertos los fundadores no se aplica la ley verdadera que es recta razón conforme a la naturaleza. La ley verdadera que es universal e inmutable dispone de tal modo que sus mandatos estimulan el deber y sus prohibiciones alejan del mal.

En el relato Creonte da orden de no enterrar a Polinices cuando la ley natural manda enterrar a los muertos y ninguna otra ley puede contradecirla, ni derogarla ni abolirla. Antígona aplicó la ley de la naturaleza al dar sepultura a su hermano. Creonte desconocía la naturaleza, huyó de ella y de sí mismo. Antígona cumplió con la ley natural que es eterna e imperecedera.

Siempre surge en la familia empresaria una Antígona que quiere poner paz entre hermanos y que aplica la piedad para el más desfavorecido. Es verdad que Polinices, quien había dañado a Eteocles y que no había actuado con honradez, no tuvo ocasión de pedir justicia y ser enterrado con dignidad pero esa justicia se la otorgó su hermana Antígona.

Y es que en la familia empresaria siempre se acude a la justicia para desenredar asuntos familiares. Se acude a la justicia conmutativa, basada en el doy para que me des. Esa justicia es común entre hermanos cuando revisan sus esfuerzos entregados a la empresa y no admiten trabajar solamente en provecho propio.

Para resolver otros asuntos se acude a la justicia distributiva que debe tomar en consideración méritos y carencias de cada hermano pero no es bueno prestar atención sólo a las carencias y olvidar los méritos a la hora de fijar sueldos y retribuciones entre hermanos. Se hace difícil en la empresa familiar de hermanos dar más al que menos tiene y exigir más al que más talento acumula.

En la familia empresaria que está en fase de fundador impera la justicia equitativa que trata igual a los desiguales. Sin embargo, en fase de primos hermanos impera la justicia contributiva que compensa a cada familiar según el nivel de contribución al proyecto común llamado empresa.

¿Cómo dar solución en la empresa familiar a la hora de tener que acudir a tantas justicias?

No es recomendable llevar sus asuntos a la justicia legal para dirimirlos porque no se sabe si la justicia sentenciará pensando en el bien común, llamado empresa, o en el bien de cada hermano.

Para resolver las diferencias es recomendable acudir al protocolo familiar que anteriormente se haya redactado y firmado por padres e hijos.

José Javier Rodríguez Alcaide

Catedrático Emérito

Universidad de Córdoba

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