En Artículos de divulgación

PLAN ESTRATÉGICO

Se han hecho a sí mismos con humildad, dignidad y esmero

durante estaciones y años

y han prometido bienaventuranzas

durante la presentación de su plan estratégico. 

Su logotipo es Confluencia de ideas, esfuerzos hacia objetivos

y quieren luchar con armas brillantes en mañanas y tardes

porque es hermosa la lontananza descubierta.

 

Sentí, dentro de aquel laberinto, que estos jóvenes habían recibido

una tierra semillada y nos presentaban un cielo incorruptible.

 

Un plan estratégico es pura osadía de la mente.

 

¡Qué mimbres había en Las Canastas de sus sueños!

 

Una estrategia es gloria en el umbral de las veredas,

es fuerza, es sol que celebra la luz de la empresa.

 

Nos presentaron la Ciudad de sus Sueños

como fuego de espinas en un vendaval

que penetraba desde el recoleto patio

hacia las salas de un conglomerado de casa viejas.

Nos cantaron con ilusión futuros caminos de esplendor.

Cada presentación, rotativa y giratoria, era un agitar de lanzas.

Cada pantalla, iluminada, en nuestro ir y venir, era un revivir de anhelos.

Hombres y mujeres, criaturas de diversas costumbres,

negociantes de seguros afines pero no ociosos,

gentes del confín y del más allá

tomaron conciencia del peso de la memoria de esta tierra.

Y lo hicieron al contemplar la estrategia

para saber “cortar un jamón de ibérica pureza”.

 

Vinieron a la calle Lineros gentes de valles y tierras altas,

gentes que son signos de más altas laderas,

confluentes de vientos aseguradores que recorren caminos,

seguidores de los cursos de los ríos de la vida

para que no dañe las almas la arrugada cáscara de la naturaleza.

Fueron para escuchar una alianza de razones

para seguir adelante confluyentes y conjuntos.

No hubo tambores de grandeza soñando despiertos.

Fue un plan que busca una eternidad que no bosteza.

 

Yo entré allí, invitado, sin toga.

Observé la siembra de la semilla del tiempo

en una joven generación de primos hermanos

que puede ser esplendor

en el astil de la balanza de ese plan estratégico.

 

Presentado el plan me dije:

Ahora comienza en esta tierra el tiempo

de los grandes trabajos y silencios.

No habrá bálsamo hasta llegar al final del camino

porque se alzarán duros y fríos vientos.

 

Agradecí ser testigo de esa ilusión confluente

para cambiar el modelo de negocio hacia un nuevo horizonte

de días, trabajos y bellezas.

José Javier Rodríguez Alcaide

Catedrático Emérito

Universidad de Córdoba

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